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El gaucho, síntesis del ser Nacional

German Pardo

Resulta sumamente importante conocer la historia, dado que al hacerlo comenzamos a entendernos como sociedad, un pueblo que no se conoce no puede planificar su futuro y muy posiblemente no lo tenga.

 

A lo largo de la historia Argentina se plantearon diversas corrientes que ofrecían distintas manera para entenderla, algunas de estas son la historicista académica, oficial, la revisionista, de derecha e izquierda, la historia económica y social y la Hispanoamericana. En todas hay cosas destacables y en todas hay cosas criticables, es más se puede apreciar un recorrido en cuanto a las técnicas de investigación, mientras que algunas tienen la finalidad de fundar “la historia”, otras en cambios tratarán de acercarse a los verdaderos procesos, mientras unas tratan de imponer, otras buscarán consensuar.

 

Es innegable que las tensiones entre las distintas corrientes están presentes, y está bien que así sea, dado que la posición que historiador tome lo acercará a lugares pero también lo alejará de otros. Y por supuesto que la historia no es lineal, pero, los caminos que conducen a ella sí lo son. Así todos y nadie tomamos decisiones que condicionan nuestra forma de conocer los procesos históricos, alejándonos o acercarnos de los mismos, más allá de la intencionalidad de nuestra búsqueda.

 

Y es la intensión la violación más recurrente de cualquier

método de abordaje histórico y por supuesto que no es aquella intensión que me empuja a saber y conocer, es aquella que fuerza a los hechos para que estos digan lo que se necesita decir, ya sea en provecho de un grupo o sector, de una determinada coyuntura sociopolítica, como también para alguien en particular.

 

Otra violación histórica es la fidelidad al método cuando esté está signado por lo  ideológico dogmático. Esto condiciona mi abordaje a los hechos, me preparara para ver lo que estoy esperando ver. Este tipo método será apropiado en ciertas condiciones, pero no es de carácter universal, por lo tanto habrá historias que no respondan a la ecuación metodológica.

 

Por supuesto que debe haber más violaciones al método, y es probable que quizá no haya método alguno y si maneras de encarar el estudio de la historia. Decía Arturo Jauretche que a la historia debía de tratarla de manera inductiva, de una parte al todo.   Pero bien a ´la hora de enumerar violaciones hay una en particular que se nutre de todas las maneras posibles, y es el interés. Seguramente estará pensando en este momento que la polea de empuje del historiador es el interés, el interese de algo, aquello que me moviliza, una pregunta, un hecho, una serie de acontecimientos, me intereses y los encaro. Claro, ese ese el interés relacionado con la duda científica, mientras haya desconocimiento está garantizado el conocimiento, y eso es bueno.

 

El interés al que hago referencia es el que está ligado a las elites dominantes. Siempre hay interés en el conocer, no podríamos renunciar al mismo, pero bien, el interés de la ciencia siempre deberá de estar al servicio del pueblo, caso contrario ese conocimiento no será saber sino instrumento de sometimiento y la historia no escapa es esto.

 

Y esta tensión entre intereses populares y de elites será permanente en los países semicoloniales como la Argentina, hasta bien no se produzca la definitiva liberación de la Patria.

 

Cabe recordar que bajo esta situación de coloniaje todas las instituciones que componen el entramado de poder nacional en todos y absolutamente todos sus estadios son escenarios de conflictos en los que se dirimen el proceso de liberación nacional. Patria y anti-patria.

 

Por consiguiente a la hora de tratar de explicar la historia del movimiento obrero, no solo nos enfrentaremos a cuestiones enumeradas con anterioridad sino que estaremos frente a una institución en los que por su interior hay conflictos, pero no de tal magnitud como en otras organizaciones, sea esto debido al grado de participación popular, compromiso histórico y desarrollo técnico-profesional en relación directa con la coyuntura de desarrollo del Estado Nacional.

 

Por supuesto que esto no es un análisis de la composición psicosociológica del trabajador argentino, nada más alejado de eso, sino una simple aproximación de cómo y que lo compone a ese sujeto social que llega a ser un actor relevante en la política argentina y continental.

 

Para comenzar nada mejor que el principio, por tal motivo es necesario comenzar por la búsqueda de un sujeto social que se desprende desde su origen, la burguesía local. Al igual que la semántica A es A porque no es B y el obrero lo es porque no es Patrón. Para nada pretendo comenzar desde un análisis materialista, pero creo necesario dividir en tiempos y etapas la semilla de lo que a comienzos de siglo XIX sería una burguesía ligada a los intereses externos atentando contra la integridad territorial.

 

Los orígenes de la burguesía portuaria se remonta a aquellos que sobrevivieron a las primeras fundaciones de Buenos Aires, 1536 por Pedro de Mendoza y la definitiva 1580 por Juan de Garay. Es a partir de entonces donde se inician 200 años de gestación casi paria de un espíritu de autosustentación y autonomía en relación con la Metrópolis. Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de nuestra Señora del Buen Ayre.

 

Hagamos un rápido repaso de cómo fue eso, para 1516 Juan Díaz de Solís se adentró por el Rio de la Plata, al que llamó Mar Dulce, desembarcó en las costas del Uruguay y una vez instalado es atacado y muerto por los indios charrúas. Para octubre de 1520 Magallanes costea el litoral de la actual Provincia de Buenos Aires y recién en junio de 1527 Sebastían Caboto funda el fuerte Sancti Spiritus, subiendo el Paraná., luego de 3 años regresa a España y es él el responsable de la leyenda de la “Sierra de Plata y el Rey Blanco” esa historia fue la movilizadora para comenzar la oleada que dieron origen a los primeros pobladores de esta zona. Pedro de Mendoza, y debido al interés de Carlos I quien lo financia se funda el 3 de febrero la ciudad de la "Santísima Trinidad y el puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires" (recibió este nombre en homenaje a Nuestra Señora de los Buenos Aires, advocación de la Virgen María originaria de Cagliari, Cerdeña, posesión en esa época de la corona de España, y cuyo culto como protectora de los navegantes era muy difundido entre los marinos del Mediterráneo). Sabemos del final de esta primera fundación, muy bien relatado en el cuento de Misteriosa Buenos Aires de Mujica Laínez.

 

Durante algo más de 40 años esta parte del mundo pareció estar en el olvido y no fue hasta el año 1580 que Don Juan de Garay fundó de manera definitiva la ciudad, y no tuvo que cruzar el mar para hacerlo sino que bajó por el rio Paraná desde Asunción, lugar que en el que habitaba desde hacía más de 20 años.

 

En 1602 el gobernador de Asunción, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) (1564 - 1634),  fue nombrado gobernador de Buenos Aires, puesto que ocuparía hasta 1609. En ese puesto tomó numerosas medidas para estimular el crecimiento de la entonces pequeña villa portuaria, incluyendo la creación de las primeras escuelas de primeras letras, la instalación de hornos de cocción de ladrillos y tejas para sustituir la construcción de adobe y la reconstrucción del fortín que protegía la ciudad de los piratas.

 

. En 1611, (Hernandarias) introdujo el ganado vacuno y equino que, gracias a las buenas pasturas y el clima, se reprodujo en gran escala. Fue él quien reconstruyó el fuerte de buenos Aires y bajo su mando, los pobladores comenzaron a edificar el Cabildo. Lo reedificó completamente, construyó en él habitaciones particulares para vivir con su familia y lo dotó de un espléndido mirador desde el cual se divisaba una hermosa vista sobre el río. También dio comienzo a la construcción de un fortezuelo o torreón en la entrada del Riachuelo, que era el puerto de Buenos Aires.

 

Una vez fundada Buenos Aires, permaneció por más de 200 años como una de las aldeas españolas más pobres, y en el olvido, prácticamente favorecida por su ubicación, por la proliferación del ganado vacuno, y la riqueza de su suelo.

 

Fue para recién que para el siglo XVIII que Buenos Aires conforma un tridente orientado hacia el Pacífico, el mar por excelencia de España, formando una combinación de producción precapitalista que constituyó en el principal pilar de la economía de la Metrópoli, la explotación de la plata en Potosí, la yerba mate de las misiones jesuíticas y la carne vacuna de las pampas del Plata.

 

Sabido es que durante el proceso de integración Hispánica comienza a fracturarse durante el S XVII, los Austrias menores no fueron dignos gobernantes y para el inicio de S XVIII España comienza con un mal pie, La guerra de Sucesión deja herida de gravedad al hasta hace poco reino en donde jamás se ponía el sol, La pérdida de Gibraltar le quitaba el poderío que durante los siglos anteriores la había consolidado como potencia de los mares, Inglaterra en cambio se prepara para dar el gran salto histórico que la convertirá en taller del mundo.

 

Ya a comienzos del S XVII Inglaterra llega a estas costas cabe recordar que unas de las primeras medidas de Hernandarias como gobernador fue ordenar  la construcción de un torreón defensivo para el puerto, ubicado a la desembocadura del Riachuelo en la actual Vuelta de Rocha, tras el robo y saqueo de dos navíos anclados por parte de corsarios ingleses el 18 de marzo de 1607, además tomó medidas contra el contrabando, causado por la prohibición del comercio de frutos del país y de negros esclavos, estas actividades ilegales, y utilizadas como recursos de subsistencia de aquellos vecinos del Puerto actuaron como acumulación originaria de la burguesía portuaria, que haría del contrabando con el Portugal y con Inglaterra la actividad primordial y el instrumento de consolidación de clase.

 

A las espaldas de la Metrópoli crecía el germen que le daría la estocada de muerte en tan solo 200 años. El comercio del mundo, al igual que hoy en día transcurría en el Pacifico, un mar completamente dominado por España que le permitía comerciar con Oriente y la India, sus puertos, la onza castellana de Plata era la moneda de cambio.

Por lo pronto debemos convenir que el gran problema de España continental es la ausencia de una burguesía nacional. Cuando la cosa estaba por darse, allá por mediados del siglo XVI Carlos I desbarató una revuelta de carácter burgués, en 1520 se produce en España la insurrección de los comuneros de Castilla. Encabezada por un noble Juan de Padilla, el movimiento se dividió entre los elementos plebeyos y la pequeña nobleza. Este movimiento fue el preludio de otros de carácter burgués tal como tales como  la de los comuneros de Castilla y las Hermandades de Valencia compuesta por artesanos.

 

El fanatismo religioso hizo conversos a judíos y moros y a quienes no lo hicieron los obligaron a migrar siendo Inglaterra el principal destino, tal es caso de los tejedores flamencos, que se vieron obligados a migrar a la isla de Gran Bretaña, este hecho acelera el proceso de consolidación de una actividad proto industrial desde el siglo X hasta la Revolución Industrial, hecho que cambió las distancias, el tiempo, la producción y consolida de manera definitiva a Inglaterra como taller del mundo, dueña de los mares y potencia geopolítica, hecho que llegaría a su esplendor para la segunda mitad del S XIX.

Pero volvamos a nuestros pagos, el despegue de la burguesía porturaria  estuvo contenido mientras España con su poderío garantizaba la unidad territorial, relación que a partir de 1711 comienza a deteriorarse, más allá de los intentos del despotismo Ilustrado de Carlos III, algunas reformas con tendencia industrialistas, la creación del Virreynato del Rio de la Plata, leyes sociales que desaparecerían con su muerte, profundizando el retroceso del imperio a partir de tres grandes acontecimientos, veníamos de la Paz de Ultrech, 100 años después Trafalgar en 1804, las invasiones inglesas en 1806 y 1807, el tratado Apodaca-Canning en 1808, el tratado de libre comercio de noviembre de 1809 entre la corona Española y el Reino Unido y la Revolución de Mayo.

 

Todos estos acontecimientos consolidaron a la prominente burguesía portuaria, La burguesía autóctona que fue creció bajo la protección del enemigo histórico y no de su propia metrópoli. Así fue inglesa, fue norteamericana, volvió a ser inglesa y no tendrá problemas en ser hebrea, china o japonesa, siempre y cuando quede  garantizada su porvenir de excesivos placeres y escasos sacrificios.

 

Mientras que el pueblo, el hombre de campo ya se encontraba consustanciado con la tierra americana, sea quizá el trato con la tierra como forma de vida que generó lazos inseparables y de profunda y estrecha relación casi indisoluble.

 

Pero volviendo a Carlos III y su proyección en España americana, y  más allá de algunas medidas adelantadas,  comienza a organizarse los gremios, en 1725  el gremio de los Albañiles, que se compañía n de Maestros artesanos y no de obrero que vendían su fuerza de trabajo, solicito del cabildo de Buenos Aires un aumento de paga.

 

El primero que promovió correos fijos a fines de 1747 fue don Domingo de Basalviabaso gobernador de la provincia de esta provincia y desde ese año dio principio la época de correos de Buenos Aires y demás provincias del Tucumán.

 

Para el 19 de julio de 1780, el gremio de zapateros tuvo sus reglamentos, que exigía dos años de aprendizaje y cuatro de oficiales antes de llegar a la categoría de maestros, tales organismo no llegaron a tener mayores influencias por la simple razón de que la producción manufacturera casi no paso por su etapa doméstica dado que la mayoría de los artículos provenían de la Metrópolis.

 

Para 1780, ya creado el Virreinato del Rio de la Plata, el Virrey Vertiz y Salcedo, publico un pedido ordenando que comparezcan todos los artesanos para agremiarlos.

 

 “Don José de Vertiz y Salcedo, Virrey Gobernador y Capitan General, por cuanto la misma experiencia en los frecuentes casos que se ofrecen, hace conocer que para el mejor orden y arreglo de esta Republica  conviene precisamente reducir a Gremios y por clases a todos los artistas y oficiales mecánicos que haya en ella y su destrito or tanto Ordeno y Mando que dentro de treinta Dias contados de esta publicación comparezcan personalmente ante el escribano de Gobieron: Rlojeros, doradores, oribes, plateros labrantes, y clavadores de piedras. Los estatuarios, tallistas, carpinteros, sileteros, y tonleros, los armeros, herreros, cerrajeros, bronceros, calderoros, faroleros y Herradores. Los sastres, coroneros, tintoreros y sombrereros. Los zapateros, guarnicioneros, lomileros, curtidores, los albañiles y cateros, los barberos y peluqueros y cuales quiera otros que  ejerciten en oficio de la clase referida y en la inteligencia que esta comparecencia la deben hacer ya que maestro, oficiales o aprendices. Y para que llega a noticia de todos se publicará por bando en la forma acostumbrada fijándose también en lugares públicos.

 

Además Vertiz reglamentó el trabajo de los Peones en la cosecha y gracias a su empuje el Cabildo de Buenos Aires legisló sobre Gremios al igual que lo hacía Carlos III en España continental.

 

Es muy interesante entender el proceso de consolidación de una “clase” trabajadora en una España que no solo estaba viendo lo que ocurría en el Norte del continente sino que de hecho participó de manera activa en el proceso independentista norteamericano.

 

Es importante entender el impulso tomado por las políticas de Carlos III en la España Americana, la creación del Virreinato con capital en Buenos Aires no es casual, era de público conocimiento el crecimiento de una burguesía portuaria que en algunos casos superaba en riqueza a la peninsular, de esta manera los impuestos a las importaciones, la custodia de la frontera con el Portugal y la exclusividad del comercio monopolizando el comercio exterior por parte de la Metrópoli, y demás políticas en favor de la activación de una experiencia industrial autóctona, generaron el escenario propicio para la intensificación del comercio de contrabando con el Portugal, pero por sobre todo con el Reino Unido. Por primera vez se legitiman los lazos con la potencia y la burguesía.

Esto es posible por un sentimiento de no pertenencia a España movido por la riqueza de la tierra, el ganado cimarrón y la proximidad del puerto de aguas abiertas.

 

Mientras tanto el pueblo se mantiene al margen de esta situación, el habitante de la pampa el gaucho, al tener sus pies sobre la tierra entierra automáticamente sus raíces en el suelo que lo vio nacer, tiene, a diferencia de la incipiente burguesía portuaria un sentimiento de pertenencia al suelo.

 

El gauderio  “Estos son unos mozos nacidos en Montevideo y en loa vecino pagos. Mala camisa y peor vestido procuran en cubrir con uno o dos ponchos, de que hacen cama con las sudaderos del caballo, sirviéndoles de almohada la silla. Se hacen de una guitarrita, que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas…si pierden el caballo o se lo roban, les dan otro o lo toman de la campaña enlazándolo con un cabestro muy largo que llaman rosario…Muchas veces se junta de éstos cuatro o cinco y a ves más, con pretexto de ir al campo a divertirse, llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo. Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo: le enlazan, derriban y bien trincado de pies y manos le sacan, casi vivo, toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne, la asan mal, y medio cruda se la comen, sin más aderezo que un poco de sal… Otras veces matan solo una vaca o novillo por comer el matambre, que es la carne que tiene la res entre las costillas sy el pellejo. Otras veces solamente matan solamente por comer una lengua, que asan en el rescoldo. Otras se les antojan caracuces, que son los huesos que tiene tuétano, que revuelven con un palito y se alimenta de aquella admirable sustancia, pero lo más prodigios es verlos matar una vaca, sacarle el mondongo y todo el sebo que juntan en el vientre, y con solo una brasa de fuego o un trozo de estiércol seco de las vacas, prenden fuego a aquel sebo, y luego que empiezan a arder y comunicarse a la carnegord y hueso, forma una extraordinaria iluminación. Y así vuelven a unir el vientre de la vaca, dejando que respire el fuego por la boca y orificio, dejándola toda una noche o una considerable parte del día para que se ase bien y a la mañana o tarde la rodean los gauchos y con su cuchillo va sacando cada uno el trozo que le conviene.” El lazarillo de los ciegos caminantes. Calixo Bustamante Carlos Inga. (Concolorcorvo).

 

Y continua su descripción sobre Buenos Aires “La carne está en tanta abundancia que se lleva en cuartos a carretadas a la plaza y, si por accidente se resbala, como he visto yo, un cuarto entero, no se baja  el carretero a recogerle, aunque se le advierta, y aunque por casualidad pase un mendigo, no le lleva a su casa porque no le cueste el trabajo de cargarlo. A la oración se da muchas veces carne de balde, como en los mataderos, porque todos los días se matan muchas reses, más de las que necesita el pueblo, solo por el interés del cuero.”

 

Este es el  Gaucho, ese que será desterrado y arrastrado por el positivismo en la segunda mitad del S XIX, el salvaje, el bárbaro el hombre libre, que desaparecerá o se hará peón.

Esta descripción es importante para entender la idiosincrasia del componente criollo en la psiques del trabajador nacional, el problema en esta parte del mundo jamás será la escases del recurso sino la abrumadora concentración de una clase que se vio beneficiada por la renta diferenciada, siendo parte esencial de una triangulación que sustenta la fuga de capitales y el empobrecimiento del criollo, legitimando la colonización y la dependencia. BURGUESIA-PUERTO-METRÓPOLI.

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